¡Conócete a ti mismo!
Mi amigo Antonio es una persona muy ordenada y meticulosa.
Siempre que adquiere un utensilio o aparato va en directo a las instrucciones.
A veces ha de buscar entre mil idiomas o las encuentra con una infame traducción
al castellano. Aún así las lee y relee con entusiasmo. Y es que valora sobremanera
aquello que adquirió y su buen funcionamiento. También le he visto emplear
horas y horas en torno a una agenda electrónica que le regalaron por Reyes.
Su mujer es todo lo contrario, piensa que todo es fácil y asequible y se lanza
con el coche nuevo, la cámara digital de fotos o lo que le echen. Y yo me
digo que como no cambien habrá serios problemas de convivencia.
¡Pues más que cualquier electrodoméstico o aparatito valemos
personalmente nosotros! Y con frecuencia no nos damos cuenta, no nos percatamos
de esa imponente verdad.
¡Cuánta razón tenían los griegos al colocar en el dintel
del templo de Delfos la leyenda Conócete a ti mismo!
Quizás habría que colocarla en la mesa de despacho de cada uno o sobre la
puerta del dormitorio. Eso sí, para aplicación personal y no para dar con
el codo a quien nos acompañe y animarle a que se lo aplique él.
En la vida funcionamos con el capital que pensamos tener
más que con el que realmente contamos. De ahí la necesidad básica de saber
quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y dónde nos encontramos.
Hay que entrar en la propia vida, poder madurar profundizando
en nosotros mismos, hemos de buscar luces para que, llegando desde fuera,
nos permitan conocer nuestra propia intimidad. Sólo así cabrá la coherencia
y la unidad de vida capaz de propiciar felicidad. La madurez conlleva un mayor
y mejor conocimiento, una más plena conciencia desde nuestro yo real de las
circunstancias que nos integran, condicionan y enriquecen.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Quien a Dios tiene, nada le falta
Quien a Dios tiene, nada le falta
Mientras disfrutábamos de la sevillana brisa primaveral hace unos meses, me resultó novedosa, siendo obvia, la afirmación de mi admirado amigo José Antonio, Psiquiatra psicoanalista en New York: -La base fundamental de la Autoestima está en el conocimiento y valoración de nuestro ser hijos de Dios. Con esta conciencia bien desplegada, -añadía- nada ni nadie puede hundir el infinito valor y la dignidad de mi vida y de mi ser.
Y más adelante, mientras disfrutábamos elucubrando en estos temas, venía a concluir: -A quien prescinde de Dios le falta la clave, la pieza maestra para entender correctamente la realidad que le circunda y que acaba volviéndosele al fin hostil, amenazante. Es algo similar a la visión del esquizofrénico que no engancha con la realidad y sufre. Y en muchos casos la salida defensiva es la evasión, la herida hacia paraísos sustitutivos, anestesiantes, como el alcohol, el sexo, el trabajo excesivo, las drogas .
Quien a Dios tiene nada le falta concluye el conocido estribillo de Santa Teresa. El texto, a modo de manuscrito está en mi consulta sobre una repisa. Me consta el bien que ha hecho en tantos corazones atribulados por el dolor que, sentados frente a mi mesa, y en un vagar expectante de su mirada, tropezaban con los versos de la Santa de Ávila.
Nada te turbe,
Nada te espante,
Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta
La honesta lectura que -con conciencia recta y bien formada- hagamos de las leyes propias de nuestra naturaleza, el "folleto explicativo" de nosotros mismos que la sabiduría divina ha insertado en nuestro ser, nos pone en condiciones de rendir más para tener más, poder dar más y, disfrutando del quehacer diario, continuar dando a los demás. Pero dar . ¿qué? Todo lo bueno de que somos capaces y que libremente ponemos al servicio de los demás. Ese es el modo de ser persona, de crecer y de vivir una biografía feliz y rica en las cosechas del vivir.
Mientras disfrutábamos de la sevillana brisa primaveral hace unos meses, me resultó novedosa, siendo obvia, la afirmación de mi admirado amigo José Antonio, Psiquiatra psicoanalista en New York: -La base fundamental de la Autoestima está en el conocimiento y valoración de nuestro ser hijos de Dios. Con esta conciencia bien desplegada, -añadía- nada ni nadie puede hundir el infinito valor y la dignidad de mi vida y de mi ser.
Y más adelante, mientras disfrutábamos elucubrando en estos temas, venía a concluir: -A quien prescinde de Dios le falta la clave, la pieza maestra para entender correctamente la realidad que le circunda y que acaba volviéndosele al fin hostil, amenazante. Es algo similar a la visión del esquizofrénico que no engancha con la realidad y sufre. Y en muchos casos la salida defensiva es la evasión, la herida hacia paraísos sustitutivos, anestesiantes, como el alcohol, el sexo, el trabajo excesivo, las drogas .
Quien a Dios tiene nada le falta concluye el conocido estribillo de Santa Teresa. El texto, a modo de manuscrito está en mi consulta sobre una repisa. Me consta el bien que ha hecho en tantos corazones atribulados por el dolor que, sentados frente a mi mesa, y en un vagar expectante de su mirada, tropezaban con los versos de la Santa de Ávila.
Nada te turbe,
Nada te espante,
Dios no se muda,
La paciencia todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta
La honesta lectura que -con conciencia recta y bien formada- hagamos de las leyes propias de nuestra naturaleza, el "folleto explicativo" de nosotros mismos que la sabiduría divina ha insertado en nuestro ser, nos pone en condiciones de rendir más para tener más, poder dar más y, disfrutando del quehacer diario, continuar dando a los demás. Pero dar . ¿qué? Todo lo bueno de que somos capaces y que libremente ponemos al servicio de los demás. Ese es el modo de ser persona, de crecer y de vivir una biografía feliz y rica en las cosechas del vivir.
¿Podar o abonar?
¿Podar o abonar?
El título
les pone ya sobre la pista... ¿Tendrá algo que ver
con la tarea de sembrar y desmalezar?. Sí, por cierto;
dados los comentarios acerca de lo actual y urgente que
es esta labor, no quisiera dejar de reflexionar acerca de
otras dos que no lo son menos.
A la insustituible
siembra y al ya aludido desmalezado, hay que agregar la
poda y el abono.
Quizás
en un primer momento éstas puedan parecer menos importantes,
ya que sembrando y desmalezando, "a la buena de Dios", algo
siempre brota. Sin embargo, un jardinero medianamente cuidadoso,
no se conforma con las dos primeras: llegado el momento,
buscará sus tijeras de podar y anticipando lo que
espera de esa planta, irá dando la forma que permita,
llegada la primavera, hacerla florecer y crecer en la dirección
esperada. Pero no lo logrará si a su vez no abona
(léase también riega) y suficientemente; ambas
labores son complementarias: la una necesita de la otra.
¿A qué
corresponden estas labores al educar a nuestros hijos?
LA PODA...tiene
que ver con la sabia labor de poner límites. Sabia
por que no se trata de dar tijeretazos a diestra y siniestra,
sino de poner límites que cumplan con algunas condiciones.
Limites claros
y precisos: esto es, que guarden relación con una
conducta determinada: no vaya a ser que usemos la técnica
del "llover sobre mojado" y mezclemos situaciones; así
por ejemplo al fijar los límites de un permiso, "nos
pasamos de largo", reprochándole, el largo de su
pelo... para finalizar con el broche de oro: "porque en
esta casa estoy aburrido(a) que siempre hagan lo que quieren..."
Límites
oportunos, lo que tiene que ver con la capacidad de anticipación:
vamos a salir de paseo, el hermano menor es muy inquieto:
no sólo haremos recomendaciones a él, sino
que advertiremos a los hermanos mayores qué esperamos
de ellos.
Límites
razonables y flexibles, porque lo que era adecuado para
una determinada edad o situación, puede que ya no
lo sea, recordando que no por mayor rigidez un edificio
de altura mantiene su estabilidad, (sino que lo diga quién
ha "sufrido" un temblor en el 10º piso).
EL ABONAR tiene
que ver con la capacidad de amar y aceptar "por que sí".
Eso pasa por el saber escuchar (habiendo dejado de lado
las tijeras de podar y en actitud de acoger); por el compartir
intimidad (penas y alegrías, logros y fracasos);
por el darse por aludido de lo que pasa cotidianamente a
nuestro alrededor.
Recordemos nuestra
actitud ante el niño que da sus primeros pasos y
cómo lo alentamos y celebramos... sigamos siendo
capaces de celebrar los pasos de nuestros hijos, aun cuando
sea por caminos ya recorridos y obvios.
¿A quién
le deja indiferente una palabra de aliento, que reconozca
lo que ha hecho, si bien está dentro de lo que debía
hacer? Y por el contrario, cuán doloroso y a veces
demoledor nos resulta que se nos diga "era tu deber no más".
Recordemos entonces,
y no sólo como papás, que "para podar debemos
haber aprendido también a abonar", so riesgo de perder
lo sembrado y aun desmalezado.
Tomado de "Hacer Familia"
El SIDA
La palabra SIDA proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida,
que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer
frente a las infecciones y otros procesos patológicos. El SIDA no es
consecuencia de un trastorno hereditario, sino resultado de la
exposición a una infección por el VIH, que facilita el desarrollo de
nuevas infecciones oportunistas, tumores y otros procesos.
Este virus permanece latente y destruye un cierto tipo de linfocitos,
células encargadas de la defensa del sistema inmunitario del organismo.
Cómo mantener un corazón íntegro y limpio?
Cómo mantener un corazón íntegro y limpio
Las interrogantes se abren casi sin permiso cuando nos planteamos en nuestra vida qué cosas poseen un valor incalculable. No extraño que vengan a nuestra mente un sin fin de ideas, por ejemplo, podemos pensar en piedras preciosas, en objetos de arte, en documentos históricos, entre otras cosas. Pero, si elevamos nuestra mirada, ampliamos nuestros horizontes podemos observar que todas las personas poseemos algo sin igual, mucho más preciado de lo que podemos imaginar, es decir, un corazón.
Al mismo se lo puede considerar sólo desde una perspectiva anatómica, en otras palabras, como indica la Real Academia Española como un “órgano de naturaleza muscular, común a todos los vertebrados y a muchos invertebrados, que actúa como impulsor de la sangre y que en el hombre está situado en la cavidad torácica”.
Sin embargo, lo increíble de querer sumergirse, de bucear en el tema del corazón humano, es que no lo podemos circunscribir bajo la sola perspectiva de un simple órgano, puesto que la piedra angular radica en que por medio de él podemos amar tanto a Dios, como a nuestros padres, a nuestro esposo/a o a nuestro novio/a, a nuestros amigos, etc. Con un mismo corazón sin compartimentos amamos, nos entregamos por completo sin reserva alguna, como también, aceptamos al otro.
Pero este corazón para poder amar de verdad, entregarse y aceptar al otro, teniendo en cuenta su dignidad humana, necesita ser cuidado como el mayor tesoro que tenemos en nuestras manos y por lo cual, no lo podemos malgastar, desperdiciar, quitar el valor que realmente tiene, dejar que no lo respeten como lo que realmente es, … Se explica así que, durante el noviazgo es fundamental cuidar este tesoro, para luego cuando llegue el momento de contraer matrimonio, la novia y el novio puedan decirse mutuamente “cuidé mi corazón durante toda mi vida, para poder entregártelo a tí por entero, tal como tú te lo mereces”.
El cuidar el corazón es todo un reto, un desafío, y por tanto, no implica algo fácil, pero sí algo que vale la pena, algo por el cual jugarse y luchar en serio aunque cueste, puesto que el premio es mucho más que la copa que se entrega en los campeonatos mundiales de fútbol. El premio del que hablamos no es algo externo, sino que éste involucra a toda la persona, y en pocas palabras, encierra nada menos que su felicidad.
Ahora viene la pregunta que tanto nos formulamos, ¿cómo cuidarlo?. Quizás lo primero que tenemos que tener en cuenta, es no olvidar que es un tesoro que Dios nos dio para amar y por tanto, si no le damos el uso para el cual fue creado esto puede conducir a la falta de sentido de la vida, al desamor, a la angustia, a la depresión, etc. Asimismo, es conveniente no andar en la vida caminando por la cuerda floja, es decir, es fundamental evitar, tomar distancia de las situaciones que nos conduzcan a descuidar el valor tan preciado. De acuerdo a ello, podemos citar el cuidar la vista cuando vamos por la calle, el mirar televisión y revistas, ya que todo ésto favorece a que se evite una avalancha de imágenes que a la larga las vamos aceptando como buenas, normales, en pocas palabras, vamos perdiendo sensibilidad a las cosas tal como sucede con la violencia que vemos a diario en la televisión. Otro punto a no perder de vista, es el ABC, es decir, el no pasarse de raya con las demostraciones de cariño o sea, con los Abrazos, Besos y Caricias, a ésto se suma también, el tema de las relaciones prematrimoniales. En éste último punto, al considerar el porqué no tenerlas podemos resaltar que en estas circunstancias puede primar el placer sexual, la curiosidad, el “feeling” momentáneo, la atracción física, entre otras cosas, y por tanto, puede convertirse en un mero ejercicio físico entre animalitos que no supera el plano individual y por tanto, no conduce a una verdadera entrega y mutua unión. A su vez, las relaciones prematrimoniales no promueven a que se profundice en el conocimiento de la persona en sí misma, en unas palabras, a que los novios conozcan la riqueza incalculable e irrepetible que encierra toda la persona, aquello que la hace singular, diferente, única y por tanto, lo que no pasa con el tiempo, sino lo que permanece a través de los años.
Es de persona madura, audaz y fuerte ir contra corriente, contra los propios impulsos y deseos, al enfrentarse a la persona a quien se quiere y decirle que se prefiere esperar hasta contraer matrimonio puesto que ésto los va a ayudar a ambos a conocerse mejor a sí mismos, y por tanto, a saber a quien se está entregando para toda la vida en el momento del consentimiento matrimonial. Por último, como todos somos de carne y hueso, y tenemos los pies de barro podemos meter la pata hasta el fondo, no obstante, siempre tenemos la oportunidad de levantarnos, teniendo en cuenta que Dios nos quiere tanto y por ello podemos acercarnos a Él una y otra vez por medio de la confesión y de esta forma volver a empezar.
Ahora bien, por decirlo de alguna manera, uno puede quedarse con la impresión de una visión muy negativa de la vida, conforme a lo mencionado en líneas anteriores lo cual es todo lo contrario. A modo de ejemplo, La Puerta de la Ciudadela, El Palacio Legislativo y El Palacio Salvo, no fueron construidos de un día para el otro por obra de un mero impulso momentáneo. Hoy en día, al visitar cualquiera de ellos nos podemos quedar atónitos al contemplarlos, pero es muy fácil olvidar sus cimientos, ya que éstos se encuentran ocultos y por tanto, pasan desapercibidos. De hecho, si los cimientos no hubieran sido sólidamente edificados, estas construcciones no hubieran superado los avatares del tiempo.
Esto no significa, que algún vidrio no se resquebraje, que necesite ser remodelado, reconstruido alguna sección, o incluso gran parte de la edificación. De igual modo que sucede con las obras de arquitectura, el noviazgo vendría a ser el cimiento, sobre el cual se apoya el matrimonio y la familia. Pero esto no significa, que si se lleva a cabo un muy buen noviazgo se tiene ya asegurado de antemano el matrimonio y la familia, puesto que ambos, al igual que los mencionados patrimonios históricos, se construyen ladrillo a ladrillo, y se pueden cometer errores en la construcción, incluso muy graves, pero siempre se está a tiempo de volver a empezar y comenzar así la reconstrucción. Además, uno al verlas luego de haber transcurrido cierto tiempo desde su construcción, puede pasar inadvertido todos los avatares que pasaron los arquitectos en su labor, lo mismo sucede con el noviazgo, el matrimonio y la familia, pero con la gran diferencia de que en éste caso es nada menos que la persona la que está involucrada por entero, y por tanto, el desafío, el reto nos llama con mayor intensidad. Recapitulando lo dicho hasta el momento, diría que cuidar el corazón es una aventura apasionante y que vale la pena ser vivida a full, sin ninguna clase de regateos.
Por: Lic. Florencia Beltrán
LA AMISTAD EMPIEZA EN CASA
La amistad empieza en casa
Cuando eres niño, uno de los retos más grandes que tienes en la
escuela no es académico: desde el primer día que llegas necesitas saber
hacer amigos.
Aparentemente, algunos niños pasan por la vida relacionándose con otros sin esfuerzo, mientras que otros sufren en la soledad. Si tienes más de un hijo, lo más probable es que uno de ellos es más hábil que otro en asuntos sociales.
Sin embargo, no importa si uno es extrovertido o tímido: tener, o ser un amigo de verdad no tiene precio.
Por eso, en casa es necesario enseñar el valor de la amistad. Dentro de la familia, los niños practican la amistad primero con sus padres y hermanos.
Aparentemente, algunos niños pasan por la vida relacionándose con otros sin esfuerzo, mientras que otros sufren en la soledad. Si tienes más de un hijo, lo más probable es que uno de ellos es más hábil que otro en asuntos sociales.
Sin embargo, no importa si uno es extrovertido o tímido: tener, o ser un amigo de verdad no tiene precio.
Por eso, en casa es necesario enseñar el valor de la amistad. Dentro de la familia, los niños practican la amistad primero con sus padres y hermanos.
-
Un verdadero amigo respeta.
Tú, como amigo de tu hijo, necesitas modelar el respeto a su forma de ser, aceptándolo incondicionalmente. También otros miembros de la familia deben exigir el mismo respeto: es una actitud familiar. -
Un verdadero amigo escucha.
Es capaz de suprimir sus propias palabras y dejar que hable el otro, que opine el otro, que pida el otro primero. Enseña a tu hijo a esperar su turno y a escuchar a otros miembros de la familia. -
Un verdadero amigo siente.
Ser amigo es ponerte en el lugar del otro. Enseña a tu hijo a ser empático y a tener la costumbre de reflexionar sobre cómo se sienten los demás. -
Un verdadero amigo ayuda.
Ofrece lo que tiene para que el otro sea feliz. Enseña a tu hijo a compartir y ser generoso con otros miembros de la familia. -
Un verdadero amigo perdona.
En casa, todo el mundo se equivoca de vez en cuando. Pedir y otorgar perdón es buena práctica para las amistades futuras. Saber perdonar es esencial para la supervivencia de cualquier relación. -
Un verdadero amigo se divierte.
¿Para qué quieres un amigo, si no lo pasas bien con él? Enseña a tu hijo a disfrutar la compañía de la familia, sin la necesidad de actividades de entretenimiento. -
Un verdadero amigo tiene sentido de humor.
En tu casa, acostumbra a tu hijo a ver las cosas por el lado amable, con optimismo y buena disposición. La risa sana atrae a los amigos.
“Por favor” y “Gracias”: cómo criar a hijos educados
“Por favor” y “Gracias”: cómo criar a hijos educados
Los niños bien educados son bienvenidos en todas partes. Las palabras mágicas “por favor” y “gracias” abren todas las puertas.
Sin embargo, los buenos modales no llegan a los niños por acta de magia. La buena educación necesita un maestro, y esta persona eres tú. ¿Cómo puedes enseñar a tus hijos a tener un comportamiento modelo? Todo comienza en casa.
- Las palabras mágicas. Acostumbra a todos en tu casa a siempre pedir las cosas “por favor” y a dar gracias por cada esfuerzo y favor recibido.
Los adultos deben poner la muestra: los papás que piden las cosas de favor y siempre dicen “gracias” están creando un ambiente donde este vocabulario (y la actitud que lo acompaña) es natural y automático.
Desde que aprendan a hablar, insiste en que tus hijos usen las palabras mágicas antes de tú cumplas con lo que pidan.
- Pedir permiso. Un niño educado entiende que no es el
dueño del mundo. Para pasar enfrente de alguien, pisando su espacio,
hay que pedir permiso. Para usar algo que le pertenece a otro, hay que
pedir permiso.
Los niños que saben pedir las cosas “con permiso” caen bien, porque dan el lugar a otros y demuestran su consideración. Por otro lado, un niño que toma las cosas sin permiso despierta enojo en los demás y tendrá muchos conflictos porque es obvio que no sabe comportarse.
- Saludar. Para los latinos, el saludo es esencial. Enseña a tus hijos a siempre decir “Buenos días”, “Buenas tardes”, y dar la mano.
Si están conociendo a alguien nuevo, se acostumbra decir el propio nombre y agregar la frase “Mucho gusto”, o “Encantado/a”. (“María. Mucho gusto.”) En México este saludo va acompañado de un beso en la mejilla.
Las personas que entran a un lugar sin saludar se ven mal.
También al irse hay que despedirse de todos uno por uno, dando la mano, el beso en la mejilla y la frase, “Fue un placer. Hasta luego.”
- Demostrar respeto con el lenguaje. En español es
importante enseñar a tus hijos a usar la forma “usted” para dirigirse a
adultos que no son familiares o amigos muy cercanos.
Usar “usted” demuestra que tus hijos saben respetar a sus mayores.
Ya si el adulto les da permiso de usar el familiar “tú”, se puede “romper el turrón” y llevar un diálogo menos formal.
Sin embargo, aprender a usar “usted” cuando haya duda es un sabio ejercicio que serviría a tus hijos para el futuro mundo laboral, cuando hay que cuidarse de parecer “igualado”, ya que cortar la formalidad es el privilegio de los superiores.
Ayuda a tus hijos a medir las distancias y distinguir entre el trato formal e informal, sabiendo con quién acercarse con más confianza, y con quién hay que guardar las formas.
- Contestar el teléfono. Cuando yo era chica,
contestábamos el teléfono dando nuestro nombre y el nombre de la
familia. Hoy en día no es aconsejable difundir tanta información.
Sin embargo, puedes enseñar a tus hijos a contestar, “Buenos días”, o “Buenas tardes”. Si la persona que llama pide información, pueden decir, “Permítame, por favor”, y pasar la llamada a un adulto en casa.
Enseña a tus hijos a no dar información personal ni familiar por teléfono.
- Esperar su turno. Una característica marcada de la
educación es el auto control. Enseña a tus hijos a no interrumpir,
esperando su turno para hablar.
Eso es muy difícil, sobre todo cuando los niños son muy comunicativos y están acostumbrados a ser escuchados. También, la reacción natural de una mamá es responder automáticamente a la voz de su hijo.
Sin embargo es importante fijar el límite y enseñar a los niños a pedir permiso para hablar.
En casa pueden practicar la siguiente regla: cuando los papás están hablando, espera tu turno. Si tú esperas, mamá o papá te dará su atención completa y te escuchará.
Un niño que interrumpe a los adultos es un maleducado.
- Aplicar la regla de oro.
Pregunta a tus hijos cómo sienten cuando tú los trates con educación y respeto. Recuérdales que ellos deben tratar a los demás como ellos quieren ser tratados.
La buena educación de un niño habla bien de toda su familia.
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